El historial de derechos humanos de Zimbabue está muy contaminado. A causa y a pesar de estos desafíos, Zimbabue posee una comunidad dedicada a trabajar en favor de los derechos humanos, nos dice Irene Petras. Irene es la Directora Ejecutiva de Zimbabwe Lawyers for Human Rights (ZLHR). Ella nos habla sobre el contexto en el que los defensores de derechos humanos deben trabajar en Zimbabue.

 

Irene se unió al ZLHR en 2002 y ha sido su Directora Ejecutiva desde 2008. La organización proporciona servicios de apoyo jurídico legal a través de sus abogados, más de 200 miembros en todo el país, así como la formación y desarrollo de capacidades. La organización se reúne con sus miembros una vez al año para revisar sus programas y busca fomentar una cultura de derechos humanos en Zimbabue y la región de África en general.

 

Protección Internacional: ¿Cuál fue su motivación personal para participar en la defensa de los derechos humanos?

Irene Petras: Cuando empecé a trabajar, yo era empleada en una consulta privada en Harare, capital de Zimbabue. En mis interacciones diarias con el sistema de administración de justicia, me di cuenta que existían una gran cantidad de barreras para los defensores de derechos humanos en el acceso a este sistema, sobre todo en términos de los gastos económicos legales muy elevados y en la carencia de abogados que realmente entendían el trabajo de los defensores. Ello me motivó a comenzar a trabajar para Abogados de Zimbabue por los Derechos Humanos que realmente se centran en este tipo de trabajo.

 

Algunas veces resulta difícil mantenerse motivado. Particularmente alrededor de los períodos electorales el trabajo puede ser peligroso. El apoyo y la solidaridad de otros abogados de derechos humanos me hacen seguir adelante. Por otro lado, los reveses también me dan la motivación para continuar y luchar. Por el momento, tenemos una nueva constitución (que entró en vigor en mayo de 2013) con una gran cantidad de novedades dentro de la protección de las personas acusadas y un proyecto de ley más amplia en favor de los derechos. Esto también ha renovado mi energía, así como el de la organización, para centrarse más en la protección de los defensores de derechos humanos y la promoción de los derechos sociales y económicos, que antes no estaban protegidos por la Constitución.

 

PI: ¿Puedes decir algo sobre el contexto en el que trabaja Zimbabwe Lawyers for Human Rights (ZLHR)?

IP: Por supuesto, nuestros miembros son abogados que trabajan a menudo bajo la mirada pública, debido a la naturaleza de los casos que manejan y los defensores de los derechos humanos que representan. Por esta razón, se ven sometidos a la vigilancia, y en ocasiones han sido asaltados, arrestados y procesados maliciosamente mientras trabajaban en casos e interactúan con la gente y las diversas instituciones del Estado. Existe una variada gama de las diferentes maneras en que los abogados han sido manipulados para realizar su trabajo intentando defender los derechos humanos. Por ejemplo, algunos han sido detenidos acusados de desacato al tribunal u obstruir la acción de la justicia, en virtud de una serie de leyes represivas. Por supuesto, ninguno de estos juicios ha tenido éxito.

La criminalización se ha convertido en una fuerza de uso habitual por algunos de los actores estatales. En lugar de racionalizar su comportamiento y ver a otras personas como seres humanos que están ejerciendo sus derechos y libertades protegidos por la Constitución, recurren inmediatamente a violaciones y el uso de las leyes y medidas que criminalizan el trabajo de los defensores. No son procesados o castigados por tal comportamiento, creo que es por ello qué siguen usando estas tácticas.

De hecho, sin embargo, este tipo de tácticas no funcionan realmente; nuestros casos que abogan en favor de los defensores de derechos humanos han tenido mucho éxito y en casi todos los casos que hemos manejado, desde que el proyecto comenzó en 2003, nuestros clientes han sido absueltos.

A pesar de que no hemos tenido muchos defensores de derechos humanos condenados, ellos siguen siendo arrestados y criminalizados de otras maneras. La explicación lógica para la continuidad en su uso es que, la criminalización, es un medio de permanecer en el poder y que los actores utilizan estos métodos para tratar de impedir que la sociedad civil exija transparencia y rendición de cuentas por las acciones que estos actores estatales realizan como funcionarios públicos.

 

PI: ¿Hay también otros actores involucrados en la criminalización de los defensores de los derechos humanos de Zimbabue?

IP: Como organizaciones amparadas en la ley, a menudo interactúan con la policía. Seguimos teniendo un montón de problemas con estos actores. La razón principal de esto es que no tienen desarrollada una cultura de derechos humanos. También nos relacionamos con las autoridades judiciales. Una vez más es ahí donde se puede ver claramente la falta de comprensión para las personas que quieren expresar su opinión libremente y utilizar sus derechos tal como están descritos en la Constitución. Creo que el mayor de los retos que tenemos, es el de trabajar con estos dos grupos. Aunque la mayoría de nuestros casos tienen un resultado exitoso y los defensores suelen ser absueltos, estos son casos que nunca debería haber comenzado.

 

PI: ¿Usted ve alguna diferencia en la forma en que los hombres y mujeres defensores son criminalizados en Zimbabue?

IP: A nivel general, todo el trabajo realizado en favor de los derechos humanos puede ser criminalizado, ya sea un hombre o una mujer quien lo realice. Esto evidencia que existe una carga adicional para las mujeres defensoras.

 

Zimbabue esta imbuida culturalmente por una sociedad muy patriarcal así que hay mucha obstaculización en lo que respecta a garantizar los derechos humanos de las mujeres. La opinión pública es que estas mujeres no deben salir a la calle para exigir sus derechos sociales y económicos o participar en una actividad política legítima. De esa manera, ¿Qué va a decir el marido cuando su esposa sale a la calle causando estos problemas al involucrarse en este tipo de actividades? Está claro que en Zimbabue, la criminalización de las defensoras está presente desde el nivel comunitario hasta el nivel nacional. Incluso dentro de la sociedad civil y dentro de los profesionales del derecho, ellas tienen que hacer frente a este problema y su opinión se considera a menudo no tan importante como la de sus colegas masculinos.

 

"La opinión pública es que estas mujeres no deben ser el salir a la calle para exigir sus derechos sociales y económicos."

 

PI: ¿Cómo están las defensoras y organizaciones zimbabuenses respondiendo a la criminalización?

IP: Ha habido diferentes estrategias. Muchas se han vinculado con la mejora de los derechos a la educación y la importancia de la participación de las mujeres en la sociedad, ya sea a nivel local como a nivel nacional. También es importante contar con la posibilidad de acceder a un sistema de seguridad que permitirá a las mujeres continuar su trabajo cuando una emergencia haya pasado. En caso de una emergencia, usted necesita estar preparado con una buena respuesta psicosocial médico legal, así como un sistema de bienestar. Así que cuando usted está en custodia por algún tiempo, alguien puede cuidar a los niños mientras usted está lejos.

 

PI: ¿En otras palabras, educarse y estar preparado?

IP: Sí. A nivel muy personal, si usted va a una protesta, podría ser arrestarlo. Pero, al menos, entonces usted sabe cuáles son sus derechos, usted sabe que tiene derecho a un abogado que esté disponible y lo sacará en custodia, alguien que le deberá proporcionar atención médica si usted ha sido golpeado y le traerá comida si está en custodia y cuidará de aquellos a los que usted esté normalmente cuidando.

 

PI: ¿Es posible evitar ser criminalizado en un contexto como el de Zimbabue?

IP: Nosotros intentamos hacer que el costo de la criminalización no sea tan alto, que los responsables (ya sea a nivel estatal o no estatal) cambien de actitud y no opten por utilizar estas estrategias. Usted está potenciando que el costo sea menor si hay una defensa legal para los defensores y es capaz de tener éxito en estos casos. Esto se hace así, mostrando que existe un patrón de uso selectivo de la legislación represiva y dando a conocer esas tendencias y evidenciando la identidad de los perpetradores. Nombrar y avergonzar a los perpetradores deja claro que el defensor no es en realidad un criminal, pero si alguien cuyos derechos fundamentales están siendo reprimidos de manera muy sistemática.

También tratamos de utilizar la ley para cambiar lentamente las prácticas y políticas administrativas. Definitivamente es una lucha en curso para hacerles ver a los perpetradores que no hay de nada malo con respecto a que las mujeres salgan a las calles para exigir agua potable y electricidad para su hogar y la educación de sus hijos. Tienes que tratar de ganar los corazones y las mentes de las personas que te ven como una amenaza y tratar de reformar la manera de actuar y pensar en su compromiso con ellos.

 

"Hay que tratar de ganar los corazones y las mentes de las personas que te ven como una amenaza y tratar de reformar el modo en que actúan y piensan en su compromiso con ellos."

 

PI: ¿Qué pueden hacer otros actores claves para combatir la criminalización?

IP: Yo creo que tenemos que educar a la gente e informarles acerca de los derechos humanos que poseen, qué y quienes son los defensores de derechos humanos y por qué el trabajo que realizan es importante para la sociedad en su conjunto. Creo que los actores estatales saben muy poco sobre esto y sobre la obligación que tienen al ejercer un cargo público del estado. Creo que los derechos humanos deberían estar presentes siempre en el plan de estudios en las escuelas primarias y secundarias.

Puede que no seamos capaces de cambiar los hábitos de los adultos, ya establecidos en sus vidas, pero tenemos una oportunidad para cambiar la mentalidad de cómo los jóvenes ven los derechos humanos y que ellos pueden llegar a ser una verdadera fuerza para el bien. Pero no hay que olvidarse de la educación de los demás. Es importante que incluso los ancianos, que son muy respetados en nuestra sociedad, conozcan sus derechos y que jueguen un papel como formadores de opinión en su propia comunidad. Más del 60% de nuestra población vive en zonas rurales, necesitamos llegar a ellos e informarles sobre sus derechos, y que sepan que pueden ponerse en contacto con nosotros y de los recursos de que disponen si ven violados sus derechos.

 

" Puede que no seamos capaces de cambiar los hábitos de los adultos, ya establecidos en sus vidas, pero tenemos una oportunidad para cambiar la mentalidad de cómo los jóvenes ven los derechos humanos y que ellos pueden llegar a ser una verdadera fuerza para el bien.”

 

A nivel nacional, existe la necesidad de una reforma legislativa e institucional y un mayor desarrollo de la ley para que podamos incluir las obligaciones internacionales que Zimbabue tiene cuando se trata de la protección de los defensores de los derechos humanos.

A nivel regional e internacional, tenemos que fortalecer nuestras redes de derechos humanos con el fin de orientar las prácticas que criminalizan a los y las Defensoras de Derechos Humanos desde una perspectiva más fuerte y de mayor colaboración. Si tenemos una respuesta regional y continental, mejor podremos influir en la Unión Africana y la Comunidad del África Meridional para poner en marcha medidas que ayuden a los defensores. También podemos amplificar los retos a los que se enfrentan los defensores en un país en particular y a una escala más amplia y movilizar a la gente para que actúen.

 

PI: ¿Ve usted una buena disposición de los actores fuera de la sociedad civil para cambiar esta cultura?

IP: Creo que podemos llegar a los burócratas dentro de las instituciones del Estado, a las personas que sólo quieren hacer bien su trabajo y ser respetadas. Incluso cuando se mira a los parlamentarios, sabemos que ellos tienen que hacer frente a los temas que son relevantes para su distrito electoral. Es una tarea de la sociedad civil educar a los miembros del parlamento e introducirlos en los esfuerzos legislativos que fortalezcan la promoción y protección de los derechos humanos.

Una vez que se logra construir una masa crítica, se hace mucho más difícil para los responsables dentro de las instituciones del Estado seguir utilizando esas tácticas en contra de defensores de derechos humanos. Esto es a lo que constantemente debemos aspirar, a construir alianzas y fortalecer las relaciones con las personas en todo tipo de espacios, tanto si están en intuiciones del Estado o del gobierno local.

 

PI: ¿Quieres compartir sus esperanzas y sueños para el futuro?

IP: Yo no sé lo que haría si yo no tuviese esperanza. Hay una broma que dice que los zimbabuenses son desesperadamente esperanzados. Existe una muy dedicada, vibrante y valiente comunidad de personas en Zimbabue que defienden los derechos humanos. Espero que siga creciendo esta red. No queremos ver que las personas caigan en el  abatimiento y se den por vencidas. Creo que es importante para nosotros continuar y buscar nuevas formas de hacer nuestro trabajo y cómo podemos colaborar con la gente con las que no nos hemos comprometidos antes.

Tal vez la nueva constitución podría ser un punto de unión. Aun así, estoy preocupada por el hecho de que ya se habla de reformar la Constitución. No solo es un desafío para el constitucionalismo y el estado de derecho en el país, pero ese documento  también ha dado esperanza a muchas personas. Desde el momento en que te entrometes en ello  lo haces así mismo con las esperanzas del país. Debemos mantener este documento vivo y utilizarlo de una manera interesante. Si yo siento que puedo contribuir con ello, esto me da energía para continuar.

 

Traducción: José Vicente Carro Cabaniñas