LAS MUJERES QUE DEFIENDEN LOS DERECHOS HUMANOS - BERNADETTE NTUMBA

Debido a los múltiples conflictos desencadenados en las últimas décadas por la estratégica posición geopolítica, los temas concernientes a los derechos humanos siguen siguen siendo un capítulo difícil en la República Democrática del Congo. Particularmente en la región de Kivu que fue duramente afectada por los conflictos regionales, por su posición en la frontera con Ruanda y Burundi.

En 1999, se lanzó un proyecto de ayuda en la provincia de Kivu del Sur, zona de Ruzizi, en la frontera con Burundi. Se trata de la ‘Asociación Cristiana de Mamás de Ayuda al Vulnerable’ (AMCAV), que proporciona servicios a grupos en situación de vulnerabilidad, así como a mujeres que han sufrido de violencia sexual.

Bernadette Ntumba es la coordinadora del AMCAV, y el punto focal de CTLVS Uvira (Kivu del Sur). Ella es una activa defensora de los derechos humanos (DDH) y una referencia para las mujeres de la región. Protection International conoció a Bernadette, quien nos compartió su experiencia en la labor de defensa de los derechos humanos.
 

PI: ¿Cómo llegó a ser una mujer defensora de derechos humanos?

BN: Empecé a defender los derechos humanos de las mujeres en 1999. En ese momento estaba particularmente preocupada por los abusos cometidos en contra de las mujeres adultas mayores que a menudo son consideradas ‘brujas’ y son expulsadas, abandonadas y rechazadas por sus familias y por su comunidad e incluso se han presentado ocasiones en las que algunas mujeres han sido quemadas vivas en el fuego de neumáticos de coches, por que se cree que la muerte de algún familiar ha sido culpa suya.

Inicié entonces una campaña de concienciación por el respeto de la dignidad humana, implementando posteriormente un mecanismo de asistencia y seguimiento. Al principio fue desarrollada como una acción voluntaria, pero después intensificamos nuestra intervención para ayudar a una mayor parte de la población vulnerable.

Paralelamente, empecé a desarrollar acciones de incidencia con el ‘administrador’ de la región en ese entonces, y como resultado, más de 500 mujeres adultas mayores fueron aceptadas nuevamente y reintegradas en sus familias y comunidades.

Así fue como empecé a defender los derechos humanos, y hoy en día, es mi compromiso.
 

PI: ¿Se puede resumir en una frase o dos su trabajo con las defensoras de los derechos humanos de las mujeres?
 

BN: Mi trabajo consiste en sensibilización sobre el respecto a los derechos humanos de las mujeres y niñas, y, junto con otros y otras defensores/as de derechos humanos de Uvira, abogar por ellas dentro de la comunidad. Pero lo más importante para mí es que muchas mujeres defensoras confían en mi trabajo.

Nosotras, las mujeres defensoras de derechos humanos, somos un punto de referencia de otras mujeres activistas localizadas en las áreas más remotas de Uvira y Fizi. Estas activistas son frecuentemente amenazadas porque han denunciado violaciones a los derechos humanos en contra de la población, por ejemplo acoso, arrestos arbitrarios, tortura y abusos de cualquier clase, cometidos por grupos armados. Ya que estas mujeres defensoras viven y trabajan en áreas remotas, no tienen un adecuado acceso a la administración local, juzgados o los cuerpos policiales. Tampoco están en contacto con ONGs internacionales, por lo tanto nos contactan a nosotros para apoyar su trabajo de incidencia.

 

PI: ¿Cuáles son actualmente las medidas de protección para mujeres defensoras de derechos humanos in Kivu? ¿Cómo podemos mejorarlas?

BN: Las medidas de protección y de defensa de mujeres defensoras de derechos humanos no están siendo aplicadas todavía. Existe un borrador de un decreto sobre protección de defensores de derechos humanos que está actualmente en debate en la Asamblea Provincial, y del cual no se tiene conocimiento en áreas remotas. Los y las defensoras de derechos humanos que trabajan con los derechos de las mujeres, necesitan entrenamiento en cómo protegerse a sí mismos/as. En la región de Uvira, solamente nosotras hemos dado capacitación sobre políticas públicas para la protección de defensores/as de derechos humanos. Ahora mismo, esta información sería particularmente útil para las mujeres que toman altos riesgos en sus trabajos en áreas remotas sin estar conscientes de la existencia de mecanismos de protección. Además es necesario establecer un sistema de colaboración más cercano con ellas, desde la base hasta arriba y de arriba hasta las bases.

 

PI: ¿A cuáles redes de defensores/as de derechos humanos pertenece?

BN: Hago para de la ‘red de defensores de derechos humanos en riesgo’, que, de hecho está dirigida por un hombre. Personalmente, creo que podría ser útil tener a una red de mujeres defensoras de derechos humanos en los territorios de Uvira y Fizi. Esto nos permitiría un mejor intercambio de información y buenas prácticas entre nosotras, las mujeres. Creo esto también aumentaría la cooperación entre mujeres defensoras y ayudaría a fortalecer sus capacidades. Esta red podría tener a una mujer dirigiéndola ejerciendo el rol de punto focal.

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