LAS MUJERES QUE DEFIENDEN LOS DERECHOS HUMANOS - MARY JANE REAL

PI: ¿Puedes contarnos cómo llegaste a convertirte en una mujer defensora de los derechos humanos?

MJR: Bien, he estado activa en la defensa de los derechos humanos y los derechos de las mujeres desde que era estudiante. Cuanto más consciente era sobre cómo las inequidades de género impactaban en mi vida personal y profesional, más me involucraba en los aspectos relacionados con los derechos de las mujeres. Sobre el año 2005, empecé a trabajar con mujeres defensoras de derechos humanos (MDDHs). Aunque estuve trabajando con muchas MDDHs antes, fue en ese momento cuando me familiaricé con el término.

En ese momento, Hina Jilani era la Reportera Especial de Naciones Unidas sobre la situación de los defensores/as de derechos humanos. Ella ayudó a crear la Coalición de la que llegué a ser la Coordinadora. Así fue como sucedió mi transición formal a las MDDHs.

Cada uno puede ponerse el nombre que quiera, pero personalmente creo que es estratégico llamarse defensora. Más que hablar sobre los derechos humanos en relación con las personas que defiendes o las comunidades para las que trabajas, el término defensora comprende que como activista también se tiene derechos que pueden reclamarse y hacerse valer. Creo que esto es crucial, especialmente frente a la represión política y otros desafíos a los que se enfrentan las defensoras.

 

“El término defensora comprende que como activista también se tiene derechos que pueden reclamarse y hacer valer.”

 

PI: ¿Cuál es el valor añadido de utilizar la palabra “mujer” en el término “mujeres defensoras de los derechos humanos”?

MJR: Creo, para mí misma, que es importante reivindicar esa etiqueta. La inequidad de género es estructural y, por lo tanto, incluso dentro del movimiento de derechos humanos, no se puede dar por sentado que los derechos de las mujeres que ya están implicados en la expresión “defensor/a de los derechos humanos”.

Uno de los mayores retos para las MDDHs es lidiar con la falta de reconocimiento. Incluso si las mujeres están en puestos de liderazgo, continúan luchando para ser reconocidas en el espacio público como actores críticos. Unido a esta falta de reconocimiento está el aspecto de la protección que necesitamos en nuestro trabajo. Ser reconocida como defensora implica que merecemos protección. A menos que una mujer defensora sea reconocida como activista legítima y defensora de los derechos humanos, la protección estará siempre un paso por detrás de los riesgos a los que nos enfrentamos. Así, agregar la palabra “mujer” al término “mujer defensora de los derechos humanos” ayuda a asegurar que la protección de las mujeres defensoras de los derechos humanos está en su lugar”.

 

“Agregar la palabra “mujer” al término “mujer defensora de los derechos humanos” ayuda a asegurar que la protección de las mujeres defensoras de los derechos humanos está en su lugar.”

 

PI: ¿Cuales son los principales retos que tú y otras defensoras de los derechos humanos afrontáis desde Filipinas?

MJR: Filipinas es todavía un país predominantemente Católico con un gobierno que sigue el patrón de la Iglesia Católica. Uno de los principales aspectos en los que las mujeres defensoras de derechos humanos estamos trabajando en el país es en el tema de los derechos reproductivos.

Si el país valorase los derechos reproductivos como parte de los derechos de las mujeres, no habría una necesidad tan apremiante del trabajo de las MDDHs en el tema. Sin embargo, hoy todavía vemos estigmatización y difamación (por ejemplo, llamando públicamente a esa mujeres malas madres y tratando de arruinar su reputación) como dos violaciones comunes de los derechos de las MDDHs en Filipinas, debido a la resistencia de la Iglesia Católica.

 

LM: ¿Cómo podría abordarse este tema?

MJR: Bien, una consideración en el abordaje de las violaciones de los derechos de las mujeres defensoras debe ser las implicaciones psicológicas. El impacto psicológico de esas violaciones no está recogido en ninguno de los llamamientos urgentes o en otra documentación. Aun, si hablamos con esas mujeres, normalmente te cuentan que han sido quemadas, sus continuos y desesperados intentos de ver a sus familias, su lucha para encontrar el equilibrio entre su vida personal y su deseo de defender su tierra. Estas implicaciones psicológicas no se han abordado en absoluto.

 

PI: ¿Que incluirían las diferentes formas de protección?

MJR: En primer lugar, no podemos decir que una persona puede ser una defensora de los derechos humanos cuando está en riesgo. Segundo, no podemos centrarnos solo en los riesgos físicos y las amenazas. Los aspectos psicológicos tienen tanto impacto en las defensoras que se necesita responder a ellos también.

Creo que una mejor forma de protección tendría en cuenta los diferentes aspectos del riesgo, físicos y psicológicos, reactivos y preventivos, y protección en el corto y en el largo plazo. Para muchas de las mujeres defensoras de los derechos humanos, también significa protección para sus familias. En sus casos, a menudo se espera que cuiden de sus hijos.

 

“Creo que una mejor forma de protección tendría en cuenta los diferentes aspectos del riesgo, físicos y psicológicos, reactivos y preventivos, y protección en el corto y en el largo plazo.”

 

PI: ¿Cree que el gobierno tiene un papel en la protección de las mujeres defensoras de los derechos humanos? ¿A través de políticas públicas, por ejemplo?

MJR: Definitivamente, pero creo que queda un largo camino hasta llegar allí. La Comisión Intergubernamental de la ANSA sobre Derechos Humanos (AICHR, por sus siglas en inglés) se centra más en la promoción de los derechos humanos que en la protección de los derechos humanos.

 

PI: ¿Hay algo que te gustaría ver cambiado en la próxima generación de defensoras?

MJR: No querría que la próxima generación experimentase el mismo nivel de inequidad que yo he experimentado en mi vida, y que mi madre experimentó en su vida. No quiero que ellas hereden esas formas de discriminación y tengan que disculparse por el hecho de que son mujeres que defienden los derechos humanos. Quiero que estén orgullosas del hecho de defender los derechos humanos y que reclamen su espacio como mujeres defensoras de los derechos humanos.

Traducción: Marta Gil González

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