9 de diciembre 2019

Los conflictos sociales se resuelven con más democracia y con más política, no con represión.

Comoes de público conocimiento, América Latina está en llamas. En las últimas semanas, la población de varios países ha decidido levantarse y protestar exigiendo cambios reales de los sistemaseconómicos, sociales, ambientales y políticos porque, como ustedes bien saben, los derechos de millones de personas son vulnerados desde México hasta Chile.Sin embargo, las legítimas demandasde la ciudadanía han recibido como respuesta la suspensión de derechos y  la  represión.Consideramos  que  estas medidas autoritarias  no  resuelven  los  conflictos  y representan un retroceso grave que pone en riesgo décadas de construcción democrática.

La degradación de la situación de los derechos humanos en la región, no es, lamentablemente,un fenómeno nuevoni aislado. Una y otra vez, los Estados reaccionan de manera represiva, pero  esto  ya  no  sucede  solamente  en  países  con  instituciones  públicas  fragilizadas,  sino también  en  aquéllos  considerados  por  la  comunidad  internacional  como  sólidos  y  estables. Desde hace años, observamos cómo en estos países formalmente democráticos se han tenido que reactivar las organizaciones y los actores sociales que habían trabajado  para la protección de  los  derechos en la época de las dictaduras.Esto es expresión de undebilitamiento muy seriodel sistema democrático.

La mayor parte de los conflictossocialesentre los Estados y la población se danen el contexto de proyectos económicos ligados a la extracción y explotación intensiva de recursos naturales,que Europa demandaen grandes cantidadesen el marco de los acuerdos comerciales con los países de la región.Además, tal como lo señalan los informes especializados, las personas y los colectivos que trabajan en favor de la protección del medio ambiente ydelos territorios son  justamente  los  que  más  ataques  sufren.¿Cómo  va  a  responder  la  UEy  sus Estados miembrosante estos desafíos?

Hace  un  año,  el  mundo  conmemoró  el  20°  aniversario  de  la  Declaración sobre  personas defensorasde derechoshumanos. Gobiernos y figuras públicas se apresuraron a celebrar este acontecimiento, saludando este instrumento que da un lugar preeminente a los colectivos y personas  que  defienden  los  derechos  a  lo  largo  del  mundo.  Sin  embargo,  a  pesar  de  este consenso  formal,  defender  derechos sigue  siendouna  tarea de  alto  riesgo,  particularmente en  América  Latina  y  muy  especialmente  en  estos días:el  recuento  de  unas  pocas  semanas muestra  decenas  de  asesinatos,  miles  de  personas  detenidas,  miles de  personas  heridas, organizaciones  sociales  acosadas.Se  handocumentado incluso  prácticas  aberrantes  como desapariciones y torturas.Hechos cometidos,la mayoría,por parte deagentes estatales.

A  partir  de  los  años  70,  mientras  América  Latina  vivía  el nefastoperíodo  de  las  dictaduras militares y las violaciones de derechos humanos se volvieron sistemáticas, los gobiernos y la ciudadanía europea dieron muestras muy importantes de solidaridad que no sólo permitieron salvar  vidas,sino  también  reforzar  procesos  y  reafirmar  valores,  ésos  plasmados  en  losconvenios  y  lasdeclaraciones  internacionalesde  derechos  humanos  y  que  constituyen  el sustento indispensable de lo que consideramos una vida digna en comunidad.

Consideramos  que  estamos  en  un  momento  crucial  para  cuestionar  el  actual  modelo  deasociaciónentre las dos regiones y dar un paso importante hacia una mayor coherencia entre las  políticas.La  prioridad  central  de  la  UEyde  losactores  internacionales,  enfocada  en el crecimiento  económico  y  el aumentodel  comercio,  se  traduce  en  la  intensificación  de  la extracción de los recursos naturales en América Latina, aumentando de esta manera la presión ecológica y social en la región.

Ante  la  actual  situación  de  crisis  sociopolítica, desde  la  Red  EU  LAT, exhortamos  a  la  Unión Europea y  sus  Estados  miembrosa  quepromuevande  manera  prioritaria los  derechos humanos al momento de implementarsus estrategias de cooperacióneconómicas y políticas,contando  con  la  verdadera  participación  de  la  sociedad  civily  de  las  personasy  colectivosdefensores de derechos.

Asimismo,  pedimos a  la  Unión  Europeay la  comunidad  internacionalque apliquen  una "tolerancia  cero"anteel  uso excesivo  de  la  fuerza  por  parte  de  las  autoridadesy  la implementación  de  medidas  de  excepción  que  limitan  los  derechos  fundamentales  de  la ciudadanía.

Nos negamos a asistir a este estado de cosas como si se tratara de una cotidianidad a la que debamos acostumbrarnos: esto no puede ser normal.