Defendiendo aún en el destierro

En medio de las situaciones de refugio y de desplazamiento forzado interno, las personas defensoras de los derechos humanos en Colombia continúan defendiendo sus derechos y los de sus comunidades.

 

¿Sabías que decenas de personas refugiadas y desplazadas internas son defensoras de derechos humanos? En este artículo contamos algunas historias sobre su situación, los retos que afrontan sus comunidades en materia de protección y las estrategias para la defensa de sus derechos humanos. Además, conoceremos la historia de la comunidad de El Trompillo-Kuway, un pueblo indígena en el departamento de Vichada, que fue víctima de desplazamiento forzado y continúa defendiendo sus derechos.

Una pregunta usual es: ¿Cuál es la diferencia entre personas refugiadas y personas desplazadas internas? Según las Naciones Unidas, en los dos casos se trata de personas que deben abandonar su lugar de origen o residencia de manera forzada, por culpa de la guerra o de la persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad u orientación sexual, entre otros. La diferencia está en el lugar al que se mueven: en el caso de las personas refugiadas, “en su huida cruzan las fronteras de su país, asentándose generalmente en regiones fronterizas”, es decir, que salen de su país hacia otro; quienes no cruzan las fronteras, sino que huyen dentro de su propio país, son personas desplazadas forzosas internas.

En Colombia se presentan ambas situaciones. Con motivo del conflicto armado interno y la violencia sociopolítica, entre 1958 y 2019 el país registró más de ocho millones de personas víctimas de desplazamiento forzado interno. Se estima que la situación de violencia obligó a cerca de 400,000 personas a salir del país entre 2000 y 2012, muchas de ellas en búsqueda de asilo o refugio.

Lastimosamente las situaciones de exilio y desplazamiento forzado no son hechos del pasado. Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el desplazamiento forzado interno “continúa afectando poblaciones campesinas, afrodescendientes e indígenas, con especial fuerza en algunas regiones…Desde la firma del Acuerdo de Paz en noviembre de 2016, se han registrado más de 400,000 nuevos desplazados internos.”

En los últimos años, especialmente por la situación humanitaria de su país vecino, Venezuela, Colombia ha sido receptor de casi casi 1,8 millones de personas venezolanas desplazadas, que suman a personas que huyen por razones políticas y a quienes migran por razones económicas. Colombia es el segundo país de acogida con mayor número de refugiados en el mundo después de Turquía, según ACNUR. Al mismo tiempo, Colombia se mantiene entre los tres principales países con el mayor número de desplazados internos en las Américas, incluso dentro de los tres principales países y territorios con más nuevos desplazamientos en la región.

Más de la mitad de las personas que han sido víctimas de desplazamiento en Colombia son mujeres. A las condiciones propias del desplazamiento forzado, en el caso de las mujeres se suma que durante los desplazamientos y en los lugares de acogida aumentan los riesgos de violencia sexual, prostitución forzada y el tráfico de mujeres y niñas, así como complicaciones derivadas de la falta de acceso a salud sexual y reproductiva. Además, en casos de violencia, existe dificultad para acceder a la justicia y, en caso de denuncia, para ser escuchadas. Si las mujeres se desplazan o buscan refugio junto con sus familias, aún durante estas circunstancias, las mujeres mantienen el rol de “cuidadoras”, y siguen encargándose de los trabajos de cuidados de la familia.

Personas DDH refugiadas y desplazadas por la fuerza

Ante la violación de sus derechos de forma reiterada y prolongada y la dificultad para que sus reclamos sean atendidos, muchas de las personas desplazadas internas y también refugiadas se han organizado con sus comunidades para defender los derechos individuales y colectivos. Existen diversos ejemplos en Colombia, uno de ellos es el de uno de los pueblos indígenas que Protection International acompaña en el departamento del Vichada. Se trata de la comunidad de El Trompillo-Kuway, integrada por comunidades indígenas de los pueblos Sikuani, Kuiba y Piapoco, y ubicada en un asentamiento que ha sido un lugar receptor de familias que llegaron allí tras ser víctimas de desplazamiento forzado en otras partes de la región y en otros resguardos de La Primavera, Vichada.

El Trompillo-Kuway es un asentamiento espontáneo de miembros de varios pueblos indígenas que, siendo víctimas de desplazamiento forzado y del despojo de sus territorios ancestrales por parte de actores armados desde los años 80 del siglo pasado, se organizaron para defender colectivamente sus derechos. Para el año 2021, más de 425 personas (106 familias y aproximadamente 140 niñas y adolescentes y 70 mujeres) habitan el asentamiento, enfrentando condiciones de hacinamiento; carentes de atención en salud, de suministro de agua y saneamiento básico, medios de vida y viviendas adecuadas. “Actualmente, la principal lucha de la comunidad es el reconocimiento legal del territorio, mediante su constitución como resguardo indígena, como una de las garantías de su derecho colectivo a la tierra, el territorio, la autonomía y la autodeterminación, elementos centrales para el ejercicio integral de sus derechos como pueblos indígenas, y de la preservación y fortalecimiento de su identidad y cultura indígenas,” se menciona en el Diagnóstico de riesgo realizado por varias comunidades indígenas de la región.

Esta comunidad lucha por la defensa de sus derechos a través de diversas prácticas y la preservación de sus costumbres ancestrales, como la lucha por la educación propia, para que las nuevas generaciones puedan acceder a la educación en su lengua nativa, por ejemplo. También la salud desde su cosmovisión como pueblo indígena y a través de la organización de su gobierno propio, para participar en las decisiones que afectan su entorno y su pervivencia.

Estrategias de protección implementadas por la comunidad de El Trompillo

Entre otros riesgos que afrontan las familias indígenas desplazadas en El Trompillo-Kuway, en el ejercicio de su labor a defender los derechos humanos están la estigmatización, las falsas acusaciones y el acoso judicial, por parte de actores con intereses sobre el territorio (minería, agroindustria, infraestructura vial y fluvial, entre otros). En el caso de las mujeres defensoras, también se suman señalamientos, calumnias y estigmatizaciones que reproducen estereotipos sexistas y discriminatorios de género.

 En los últimos meses se ha denunciado la presencia de actores armados y personas desconocidas que ingresan sin permiso al territorio o merodean por sus alrededores. Además, debido al incumplimiento de las autoridades para garantizar las condiciones de permanencia de las personas de la comunidad de El Trompillo, existe el riesgo de un nuevo desplazamiento forzado.

Para enfrentar los riesgos que sufren como pueblo defensor de derechos humanos, la comunidad indígena de El Trompillo-Kuway cuenta con estructuras organizativas autónomas, han creado espacios de encuentro entre comunidades de distintos lugares, como la Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos Indígenas de La Primavera, Vichada (ASOATCIPRIVI), y han generado redes de apoyo con aliados diversos (otras organizaciones y pueblos; organismos eclesiales sin ánimo de lucro; y ONG nacionales e internacionales). También se debe destacar la conformación de la Guardia indígena, encargada de realizar acciones de control territorial mediante recorridos por el territorio, la vigilancia el ingreso de personas extrañas, acompañamiento físico a los líderes, lideresas y las autoridades indígenas en las reuniones y la supervisión del cumplimiento del reglamento interno de la comunidad en el asentamiento. En el caso de las mujeres, una estrategia para la defensa de sus derechos es la promoción de la organización y la conformación de Asociaciones de mujeres.

Conclusión

En el Día mundial de las personas refugiadas, reflexionamos sobre la forma en que quienes han sido expulsados de sus territorios continúan construyendo y defendiendo sus derechos. En este caso, especialmente los derechos de los pueblos indígenas consignados en la Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Desde Protección Internacional destacamos las historias de estas comunidades y seguimos haciendo un llamado por la garantía de sus derechos. Dedicamos este artículo a la comunidad de El Trompillo-Kuway y a los pueblos indígenas de La Primavera, en Vichada, a quienes seguiremos acompañando en su defensa legítima de los derechos humanos, su protección colectiva y respaldando su labor.

Les invitamos a conocer más sobre estas comunidades y compartir sus historias en redes sociales con el HT #StayWithDefenders 

 

Escrito por: Carolina Garzón, Protection International